El llamado a la igualdad
En muchas partes del mundo, se violan los derechos de las niñas y las mujeres. El matrimonio infantil, la violencia, la exclusión de la escuela o del ámbito profesional: la discriminación y la opresión tienen múltiples facetas. Las jóvenes que emprenden caminos para superar estos obstáculos merecen aún más respeto y apoyo, tanto por sí mismas como por los demás y por el cambio en sus comunidades.
Evelyn de Zimbabue
Evelyn, de 22 años y originaria de Zimbabue, acababa de ser madre; su esposo era el sostén de su joven familia. Pero entonces, él se volvió violento. Encontró ayuda y asesoramiento en Musasa: con el apoyo de la organización de derechos de las mujeres, Evelyn se atrevió a empezar de cero profesionalmente para vivir de forma más independiente. Creó un pequeño negocio de costura que ahora mantiene a su familia.
Las mujeres nunca deben perder la esperanza ni callar. Hay ayuda disponible para ellas y sus familias. Crear un negocio, ganar dinero y ser independientes: cuando por fin se les presente esta oportunidad, deben aprovecharla
Nasima de Pakistán
Nasima, de 18 años, participa en la organización juvenil del "Foro de Pescadores de Pakistán" junto con otros jóvenes para garantizar que se respeten los derechos de las niñas: por ejemplo, las niñas reciben consejos para su trayectoria profesional, pueden tomar cursos de informática y organizar eventos informativos, culturales y deportivos.
¡Las niñas deberían tener las mismas oportunidades que los niños! Pero en mi sociedad, la educación de las niñas no se considera importante. Creo que si completo mi educación, eso por sí solo sería un gran éxito
Amelia de Guatemala
Amelia, de 19 años, es líder juvenil en el proyecto "MAIA" en Guatemala. Aquí, una de cada dos mujeres indígenas es analfabeta y solo una de cada cinco completa la secundaria. Con MAIA, Amelia trabaja para combatir esta desigualdad: se asegura de que cada vez más niñas indígenas tengan la misma oportunidad de acceder a la educación.
Me alegra mucho que ahora más mujeres jóvenes asistan a la escuela y la universidad. Me veo reflejada en muchas de ellas, y eso me motiva a perseguir mis sueños. A pesar de todas las tormentas, hay que ser resiliente y seguir adelante. Porque nunca sabremos si podemos lograrlo si no lo intentamos