India: Contra el hambre y la malnutrición, por los derechos de los niños y las mujeres
En India, 104 millones de personas pertenecen a tribus reconocidas oficialmente: grupos indígenas que suelen estar profundamente conectados con la naturaleza y habitan en zonas remotas. Esto dificulta el acceso a los servicios gubernamentales para muchos. Además, el riesgo de hambruna es real, especialmente para mujeres y niños.
Por ejemplo, en los distritos de Kalahandi y Rayagada del estado de Odisha, miles de hogares cuentan con un suministro seguro de alimentos solo durante nueve meses al año. Un tercio de los niños menores de cinco años tienen bajo peso. Además, la deficiencia aguda de hierro afecta a casi todas las niñas y mujeres jóvenes.
“Antes siempre me sentía débil y cansada. No sabía por qué”, dice Jayanti, de 19 años. Su vida estuvo marcada por una deficiencia crónica de hierro: debilidad, dolores de cabeza y falta de concentración.
Las razones: Muchas familias dependen del arroz para su alimentación diaria, complementado con lo que la naturaleza les ofrece. Entre julio y septiembre, tras la siembra de la temporada de lluvias, y en marzo, cuando se agota la cosecha de verano, sufren escasez de alimentos y hambre. Las verduras y las proteínas ya escasean en su dieta. Pero también existe un problema cultural: las mujeres y los niños tradicionalmente se encuentran en desventaja en lo que respecta a la alimentación, ya que comen al final y en menor cantidad.
Ayudar donde otros no pueden ir
Nuestras organizaciones asociadas, DAPTA y Living Farms, trabajan directamente en aldeas donde la ayuda gubernamental es insuficiente. Conectan a las familias con programas gubernamentales de alimentación, crean redes y luchan contra la desigualdad alimentaria. Su objetivo claro: empoderar a más de 5000 hogares particularmente vulnerables para que todos tengan suficiente para comer durante todo el año. El proyecto está financiado por la "Iniciativa Especial UN MUNDO – Hambre Cero" del Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), que lleva combatiendo el hambre en el mundo desde 2014.
¿Qué se ha logrado hasta ahora?
- Ya se han habilitado 4.100 pequeñas parcelas y huertos. Las familias cultivan en ellos sus propias hortalizas de hoja verde, legumbres y otras plantas ricas en nutrientes.
- En 116 aldeas, se identifica a los niños con desnutrición aguda y se les proporciona atención y apoyo especiales.
- Existen talleres y grupos de nutrición para mujeres y jóvenes donde se comparte conocimiento, siempre acompañado de debates sobre igualdad de género y salud.
Las sesiones de capacitación impartidas por las organizaciones colaboradoras le mostraron a Jayanti cómo alimentos sencillos como las verduras de hoja verde, las lentejas, el mijo y los huevos pueden marcar la diferencia. En seis meses, su estado de salud mejoró significativamente.
Hoy asiste regularmente a la escuela, es embajadora del programa y un ejemplo a seguir para otras niñas. La historia de Jayanti es prueba viviente de cómo el apoyo específico puede transformar de manera duradera la vida de las familias.