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Entre el miedo y la esperanza

Siria: La situación de los refugiados en los países vecinos

Hace catorce años, el 15 de marzo de 2011, valientes personas salieron a las calles de Daraa, Damasco y Alepo para exigir libertad y justicia. Sin embargo, lo que siguió fue un conflicto largo y sangriento. Millones de sirios se han visto obligados a buscar refugio en otros países. Pero ahora, tras el derrocamiento sorprendentemente pacífico de Bashar al-Asad en diciembre de 2014, una nueva sensación de esperanza inunda las calles de Siria por primera vez en más de una década.

La esperanza y el miedo están ahora estrechamente entrelazados: el 5 de abril entró en vigor una constitución de transición que otorgó amplios poderes al presidente interino Ahmad al-Sharaa y defraudó las esperanzas democráticas de muchos. Ese mismo día, se presentó un nuevo gabinete, una medida considerada una señal de mayor transparencia, pero cuyos nombramientos podrían consolidar las viejas estructuras de poder.

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Cuatro meses después de la caída de Assad, la situación en el país sigue siendo inestable. El grupo Hayat Tahrir al-Sham (HTS), liderado por el presidente interino Ahmed al-Sharaa, se enfrenta al reto de integrar a todas las minorías del país y asegurar su participación en el proceso de reconstrucción. El sorprendente acuerdo entre el gobierno central sirio y la autoadministración kurda en el noreste de Siria está generando una nueva dinámica.

Pero las recientes masacres de la minoría alauita han socavado gravemente las esperanzas de un futuro pacífico y autodeterminado. La violencia sectaria amenaza la estabilidad del país, mientras que actores externos persiguen intereses geopolíticos. Además, los ataques israelíes en el sur y las operaciones militares turcas en el norte están exacerbando las tensiones y podrían desencadenar una nueva oleada de refugiados. La euforia inicial está dando paso cada vez más a la incertidumbre y el miedo. La violencia de las últimas semanas ha dejado profundas heridas y ha tensado aún más el frágil equilibrio. Y la pregunta urgente es cómo abordar las graves violaciones de derechos humanos de los últimos años, tanto desde el punto de vista social como legal.

Nuestras organizaciones asociadas en países vecinos informan sobre los diversos desafíos y esperanzas que enfrentan los exiliados sirios. La caída del régimen de Asad ha generado tanto oportunidades como incertidumbres para los sirios en el exilio. Si bien algunos esperan regresar a su patria, muchos están preocupados por la seguridad, la infraestructura y el acceso a los servicios básicos en Siria.

En particular, en Turquía, que alberga al mayor número de refugiados sirios, el discurso político que los rodea ha generado una mayor inseguridad. La crisis económica y el creciente racismo dificultan la vida de los refugiados sirios. En países como el Líbano, la presión de las autoridades es cada vez mayor y las normas de residencia son más estrictas. En Jordania, por ejemplo, se introducirán tasas escolares a partir del curso escolar 2025/2026, lo que impedirá que más niños refugiados asistan a la escuela.

La mayoría de los sirios en los países vecinos no planean regresar, principalmente debido a preocupaciones de seguridad, la falta de infraestructura y la inseguridad económica en Siria. Regresar simplemente no es una opción, dados los considerables peligros. Las familias y los niños, en particular, se muestran muy reticentes. Los riesgos de seguridad, las condiciones económicas y la falta de garantías contra la persecución influyen en las decisiones de los refugiados. Es posible realizar visitas breves a Siria desde Turquía, pero estas conllevan riesgos para la condición de refugiado. Si bien estas visitas son importantes para evaluar la situación sobre el terreno, también conllevan el riesgo de perder la condición de refugiado.

Las afiliaciones étnicas y religiosas, así como las afiliaciones políticas, complican los retornos. Los kurdos y alevíes, en particular, están preocupados por su seguridad al regresar. Algunos refugiados, como los del Kurdistán, creen que nunca podrán regresar debido a su origen étnico o religioso. Eventos como la liberación de presos y el destino de los desaparecidos están afectando gravemente la salud mental de los refugiados, especialmente de los niños y las familias. En Líbano y Jordania, existe una necesidad urgente de apoyo psicosocial y terapia para superar traumas. La carga psicológica es especialmente alta para los sobrevivientes de tortura y encarcelamiento.

Desde diciembre de 2024, según UNICEF y ACNUR, solo unos pocos miles de personas han regresado a Siria, mientras que millones permanecen exiliadas en países vecinos. Estas cifras ponen de relieve la persistente inseguridad y los graves peligros que imposibilitan el retorno para muchos. En particular, para los niños y las familias, esto significa que deben seguir viviendo en circunstancias precarias, sin la seguridad y la estabilidad que tanto necesitan.

Los sirios en el exilio han realizado contribuciones significativas a las sociedades de sus respectivos países de acogida en los últimos años. Es crucial que no se enfrenten simplemente a nuevas incertidumbres. Más bien, es esencial trabajar con ellos para desarrollar un plan para su futuro, ya sea en Siria o en el exilio. Se insta a la comunidad internacional a intensificar sus esfuerzos para que estas personas tengan un futuro seguro y digno. Alemania y la comunidad internacional deben trabajar para defender los derechos de los refugiados y otorgarles mayor autonomía para elegir un lugar seguro de residencia.

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Líbano: 1,5 millones de refugiados de Siria

Alrededor del 90 % de los refugiados vive en la pobreza, y cerca del 60 % de los niños sirios en edad escolar no asisten a la escuela. Muchos niños también se ven afectados por el trabajo infantil. La crisis económica, la inestabilidad en el Líbano y los ataques israelíes agravan aún más la situación.

El gobierno libanés lleva mucho tiempo intentando deportar a los sirios, a pesar de que a menudo corren peligro en Siria. Si bien muchos sirios regresan, la situación sigue siendo demasiado insegura para la mayoría. Debido a esta dramática situación, el Líbano se ha convertido en un país de tránsito para la migración irregular hacia Europa; a menudo, la única opción que queda, debido a la falta de vías legales, es el peligroso viaje por mar.  

Irak: 260.000 – 400.000 refugiados de Siria

Muchos de los refugiados provienen de las regiones kurdas de Siria. En particular, en la región semiautónoma del Kurdistán, muchos kurdos sirios han encontrado refugio. A pesar de la relativa seguridad en algunas zonas del Kurdistán, los refugiados sirios, especialmente los niños, sufren condiciones de vida persistentemente precarias. La pobreza, el acceso limitado a la educación y la atención médica, y la incierta situación legal plantean importantes desafíos.

Jordania: 1,3 millones de refugiados de Siria

Jordania alberga actualmente a aproximadamente 1,3 millones de refugiados sirios, lo que representa alrededor del 20 % de la población total del país. Más del 80 % de estos refugiados viven por debajo del umbral de la pobreza y tienen escaso acceso a necesidades básicas, educación y atención médica. Muchas familias se ven obligadas a endeudarse para obtener alimentos o trabajar en condiciones precarias. La situación económica del país agrava aún más esta situación. Los niños se ven especialmente afectados, ya que su educación y bienestar general se ven significativamente afectados por estas difíciles condiciones de vida.

Türkiye: 3,6 millones de refugiados de Siria

Turquía acoge actualmente a más refugiados que casi cualquier otro país, la mayoría procedentes de Siria. Casi dos tercios de los niños y jóvenes no asisten a la escuela, lo que pone en grave peligro su futuro. Muchos tienen que trabajar para mantener a sus familias, a menudo en condiciones de explotación. Esto les provoca un grave estrés físico y mental. Las niñas se encuentran en especial desventaja: tienen mayor probabilidad de ser obligadas a casarse a una edad temprana o de ser excluidas de la escuela.