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Recuerdos de niños ucranianos secuestrados

Kira, 10 años


Temiendo que sus hijos no tuvieran suficiente para comer durante la ocupación de Jersón, los padres de Kira accedieron a enviar a su hija a un supuesto "campamento de verano" en Crimea. Les prometieron cinco comidas al día y actividades deportivas: allí Kira podría "recuperarse de la guerra".

En cambio, como castigo por su "mal comportamiento", Kira fue internada en un hospital psiquiátrico durante un mes sin el consentimiento de sus padres. Hasta el día de hoy, sus padres desconocen qué medicación le administraron. Kira solo recuerda que la hacía dormir casi constantemente. 

Lo que deberían haber sido dos semanas de ocio y descanso se convirtieron en seis meses en los llamados "campos de reeducación". Durante ese tiempo, Kira vivió con el temor constante de no volver jamás a casa ni volver a ver a su familia.

El dibujo de Kira representa un sótano oscuro lleno de arañas y niños obligados a arrodillarse sobre trigo sarraceno como castigo por no seguir las "rutinas patrióticas". Estos son los recuerdos que se lleva consigo del campo de menores ruso.