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Elementos clave de la transformación

Las formas comunes de concebir el desarrollo económico no son adecuadas para moldear el futuro de nuestro planeta ni para garantizar una buena vida para todos de manera sostenible.

Lo que necesitamos es una colaboración internacional.

Pero, ¿qué aspecto podría tener?

Los siete elementos fundamentales que se describen a continuación describen el marco para la transformación global a través de la cooperación internacional basada en alianzas, que va más allá del pensamiento convencional sobre el desarrollo, con el objetivo de lograr una buena vida para todos. 

Los elementos centrales sirven tanto de hitos como de guía para el proceso de cambio. En este proceso, los derechos humanos y de la infancia deben constituir la base normativa de todas las acciones.

Los elementos centrales abordan diversos niveles de acción: desde la comunidad global, que debe garantizar condiciones marco justas y sostenibles, hasta las personas que trabajan sobre el terreno. Estos elementos centrales no se conciben deliberadamente como cuestiones aisladas y potencialmente delegables, sino como un enfoque conceptual integral.

"Por cierto, muchos elementos clave de los proyectos de Terre des Hommes ya son prácticas consolidadas."

Elementos clave de una transformación integral

1. Integridad ecológica y equidad intergeneracional

La capacidad de carga del ecosistema terrestre, sus ciclos naturales y su biodiversidad son requisitos esenciales para toda la vida y deben preservarse. Los impactos humanos negativos deben minimizarse o compensarse. La naturaleza no solo es la base de la vida para los seres humanos, sino que también posee un valor intrínseco y debe protegerse como tal. 

Para garantizar la preservación de los recursos ecológicos existentes para las generaciones futuras, es necesario ampliar y estandarizar las normas vinculantes, tanto internacionales como nacionales, para la protección de las especies y el medio ambiente. La integridad ecológica, y por ende el derecho a un medio ambiente sano e intacto para las generaciones venideras, debe ser el principio rector de toda acción política y económica.

2. Justicia económica

Todas las personas deben poder satisfacer sus necesidades básicas y desarrollar sus capacidades y potencial de acuerdo con la dignidad inherente a cada ser humano. Los derechos de la infancia y los derechos humanos no pueden hacerse realidad sin justicia económica. 

Sin embargo, las condiciones económicas, sociales y políticas actuales generan desigualdades tanto a nivel global como local. Por lo tanto, es fundamental que las relaciones económicas y comerciales se transformen en alianzas justas para cambiar la estructura de desigualdad de oportunidades económicas imperante.

Hacer negocios de forma diferente

3. Igualdad de género

Las sociedades justas son imposibles sin la plena realización de la igualdad de género. Es fundamental tener en cuenta que diversas formas de discriminación, como las basadas en la edad, el origen, la clase social y la orientación sexual, se superponen (interseccionalidad).
La igualdad de género no solo debe estar consagrada en la ley en todos los ámbitos de la sociedad, sino también aplicarse en la práctica. Fundamental para ello es la educación emancipadora orientada a la autodeterminación y la autoeficacia.

4. Democratización, participación y responsabilidad

Toda persona —sin importar su edad, género, origen étnico o cultural, ni su estatus socioeconómico—, así como toda comunidad, debe tener el derecho y la oportunidad de participar de manera sustancial en todas las decisiones importantes que afectan sus vidas. Esto requiere una democracia participativa con respaldo institucional y una sociedad civil sólida. A su vez, esto exige individuos seguros de sí mismos y con pensamiento crítico que se conecten en red y asuman la responsabilidad del bien común.

sociedad civil

5. Solidaridad y cooperación (convivencia)

Es necesario redescubrir el pensamiento, las prácticas económicas y las acciones basadas en la cooperación y la solidaridad (gestión de los bienes comunes) y promoverlas de forma creativa en aras del bien común. Esto puede contrarrestar los procesos de erosión de la solidaridad impulsados ​​por la economía. Al valorar las relaciones sociales, se puede fomentar una convivencia armoniosa.

6. Diversidad cultural y aprendizaje mutuo

Un mundo habitable solo se puede lograr mediante un intercambio tolerante dentro y entre las sociedades y culturas. Las decisiones políticas deben tomarse respetando la diversidad de estilos de vida, filosofías, valores y comunidades de todos los grupos —incluidos los más desfavorecidos— y deben contar con garantías institucionales. El marco para ello lo proporcionan los derechos humanos y de la infancia, así como la dignidad humana. Para ello, es necesario un análisis crítico de las tradiciones y prácticas dentro del marco aquí descrito.

7. Resiliencia

Todos los actores de la sociedad civil necesitan resiliencia para alcanzar objetivos sostenibles en los procesos de transformación social, a pesar de la resistencia y los obstáculos. La resiliencia personal, basada en relaciones sociales estables, se fortalece, entre otras cosas, mediante una autoimagen positiva, estrategias de resolución de problemas y experiencias de autoeficacia.

Estos elementos fundamentales tienen vínculos claros con los derechos humanos y de la infancia, y ya son una práctica habitual en los proyectos Terre des Hommes .